Hay momentos donde la vida no se va con límites, no se
asumen reglas, o simplemente las normas establecidas te molestan y quieres
romperlas, esta historia es un dualismo entre lo correcto y lo incorrecto,
aparte puede que se relacione entre lo moralmente bien o mal visto, súmale el alcohol que te desinhibe al máximo
y las reglas no valen en un bar.
Esta historias se titula: El Baño Mágico imagina que llega a tu barra una persona que
se ve un poco insegura, que no puede sostener la mirada, que su voz se quiebra
y no puede mantener una conversación, esa primera impresión de persona insegura
reflejaba este muchacho, con lentes y solitario, recuerdo que el pedía club
Colombia negra, amante del buen rock y a veces combatía sus miedos subiendo al
karaoke, pidiendo “aunque no sea conmigo de Enrique Bunbury”, hasta ahí una
persona normal, nada destacable, pero esta historia empieza a ser relevante
cuando llega una pareja muy unida, se veían como tortolitos enamorados, se veían
hasta entonces.
En los sábados de música en vivo donde era bajista, tenía la
oportunidad de ver a todo el público, pues durante la noche y los excesos de
alcohol, nuestra pareja y el caballero solitarios se sentaron muy cerca, en mi
perspectiva todo era normal, pero unas manos sutiles empezaron a tocar debajo de la mesa, tan
sutil, la enamorada y el solitario rosaron sus manos, pero con mucha
complicidad, imagina la enamorada mirando a los ojos de su amado, y por detrás tocando
al solitario. Rápidamente el los roses empezaron a ser notorios, la banda ya no
prestaba atención a la música sino en la escena muy curiosa entre este “trio
amoroso”.
El enamorado se fue al baño, algo que en los bares es mágico,
porque como un mago el solitario acerco a la dama enamorada y la beso de manera
intensa, un grito ahogado salió de mi boca y haciendo muecas a los músicos para
ver esa escena, al finalizar la canción y en micrófono dije, -nos encanta
cuando cumplimos los objetivos, en especial si es quitarle la novia a otros…-
toda la noche fue una curiosidad eterna que los besos y las caricias ocultas,
pero el final de esta historia es sorprendente y mágico.
La magia del baño la llamo yo, siempre que alguien va al
baño pasa algo, son los momentos inexplicables donde todo puede pasar, pues en
este caso, el solitario fue al baño, y como por arte de magia, la pareja de
enamorados se desaparecieron, la sorpresa y el asombro de todos los colaboradores
del bar no se hizo esperar; una afirmación salió de la boca de alguien -usted
es un maestro, como hizo pa’ gozarse a la nena con el novio al lado- y la mejor
respuesta de la vida la dijo el hombre solitario, él dijo –¡eran hermanos!- que
desilusión de todos se hizo notar, toda la magia se perdió en ese momento,
ahora solo queda recordar un amor de tres en compañía del alcohol y una buena música.
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